La necesidad es la madre de los inventos.

Cuando no posees recursos suficientes, te pones creativo. Esta alternativa de iluminación en las Filipinas es la prueba de ellos, consta de una botella de plástico al que se le añade agua y cloro. Se incrusta en los techos proveyendo iluminación diurna gracias al principio de refracción de la luz solar, llegando a alcanzar intensidades similares a un foco de 55 watts.

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